Propuesta de inclusión educativa para niños/niñas migrantes.

El siguiente proyecto socioeducativo surge de varias estudiantes de la Universitat de Valencia, todas nos vimos con el deseo de llevar a cabo una escuela de verano (la TierRosa) para los niños y las niñas de los sectores más castigados de la sociedad, es decir niños/niñas de familias migrantes y/o en situación de exclusión social y sus madres, quitándole a sus madres toda la responsabilidad en periodos estivales.
Nosotras como parte de la realidad Valenciana y como estudiantes de la universidad, hemos conformado una asociación  llamada TieRosa para llevar adelante proyectos de carácter educativos y feministas, tanto en la Universidad, como fuera de ella, a continuación, compartimos la propuesta educativa porque creemos que es necesario llevar adelante proyectos educativos de este carácter, es la decir ecologista, feminista y para el  buen vivir, siendo esta  inclusiva para niños/niñas migrantes sin recursos suficientes.
Nos sentimos interpeladas a realizar esta labor pidiendo ayuda a los servicios sociales, como a otros organismos, estos nos han dado una respuesta que ha llegado tarde, dado que no contábamos con recursos económicos suficientes, abrimos las puertas de nuestra escuela de verano sin ese recurso, pero al poco tiempo no pudimos sostenerlo, por lo que nos parece importante la difusión de esta propuesta educativa poder materializarla como una herramienta educativa que incluye a colectivos en situación de vulnerabilidad social.
Creemos en iniciativas como estas que surgen de nuestros saberes teóricos aprendidos en la UV para extrapolarlos a la práctica de nuestras realidades en la ciudad de Valencia.
A continuación nos presentaremos y comentamos nuestra idea/proyecto socioeducativo; escuela de verano "LA TIERROSA" a todas vosotras y vosotros.

PROYECTO SOCIOEDUCATIVO PARA LA SOSTENIBILIDAD DE LA VIDA:
La TierRosa; Escuelita feminista-ecologista para el buen vivir, es una costura de vivencias, emociones, conocimientos, necesidades y saberes para convivir una vida que valga la alegría vivir. Nosotras sostenemos que sin nuestras niñas y niños no hay empoderamiento real.

TierRosas:
 Nosotras, compañeras y activistas con intereses comunes y experiencias singulares, tanto académicas como de acción social, nos unimos para crear, movilizar y reticularnos en favor de las luchas feministas, de la educación de nuestros niños/niñas y ecologistas hacia la construcción de una vida que valga la alegría vivir, es decir Buen vivir.

Venimos armando una memoria colectiva de acciones y afecciones con perspectiva de género capaces de desvelar las relaciones y estructuras jerárquicas de género, clase, etnia, etc. mantenidas y fortalecidas por la lógica patriarcal y capitalista. Nosotras siendo personas, mujeres, estudiantes, trabajadoras precarias, hijas y nietas de trabajadoras, nos vemos interpeladas por la necesidad de denunciar-actuar las opresiones con las que convivimos en nuestros contextos cotidianos y de base. Entretejemos nuestras razones, pasiones y corporalidades en pro de espacios emancipatorios, empoderadores y de alegre rebeldía que subviertan al patriarcado y el capitalismo y que se sientan y reconozcan en la vida cotidiana.


Nuestra experiencia nos impulsa a seguir caminando juntas y buscando los medios y recursos necesarios para investigar-actuar siendo las constructoras y protagonistas de nuestra propia transformación vital.

Tras varias acciones socioculturales con otras mujeres de barrio y vecinas de la ciudad de Valencia, solicitamos los recursos y apoyos necesarios para crear y dinamizar una escuelita de verano en favor de niños y niñas migrantes, como de mujeres diversas desfavorecidas, en riesgo de exclusión, precarias, etc. Sostenemos que sus hijas e hijos también necesitan de espacios educativos en las vacaciones estivales, puesto que sus madres trabajan a lo largo de todo el año, por lo que valoramos como situación sentida y urgente. Unimos nuestras voces entre nosotras y con las demás mujeres a las que no siempre se nos ven reconocidas, valorados en nuestros trabajos de cuidados que tanto aportan al beneficio económico, social y ambiental de la ciudad.
La importancia de nuestra lucha reside en el esfuerzo por la consecución de otros modos relacionales que pretenden ser más igualitarios, simétricos, equitativos y democráticos. Afirmamos que “lo personal es político”, tanto en los espacios productivos como reproductivos que atienden directamente a los intereses de la lógica capitalista y organización patriarcal, por eso demandamos protagonismo real tanto a los niños/as que queremos atender como mujeres que quieren empoderarse. La escuelita pretende generar ese espacio donde ellas puedan lograrlo, para ello necesitan que sus hijos/as tengan un espacio socioeducativo libre de injerencias machistas, es decir un espacio urbano en pro de consolidar una estrategia socioeducativa comunitaria que combine educación con perspectiva de género, ambiental (para las personas) y ecológica (para la naturaleza).

Poner en marcha "La Escuelita" como estrategia socioeducativa innovadora que también hace eco de la defensa de los Derechos de las niñas y los niños por una educación de calidad y calidez tanto formal, no formal como informal que incluya en teoría y práctica los Derechos de la Tierra. Deseamos aportar a la educación de las niñas y niños una perspectiva crítica y ética en auténtica interrelación y compromiso con la naturaleza. Las niñas y los niños, hijas e hijos de las mujeres más vulnerables tienen derecho a gozar de Buen vivir y de disfrutar de espacios libres de injerencias y violencias mercantilistas, machistas y de pensamiento depredador. Son ciudadanas y ciudadanos, presente y futuro, hijas e hijos de la Tierra que han de aprender a convivir en pro de la sostenibilidad de la vida. 

La TierRosa, escuelita feminista-ecologista para el buen vivir, favorecerá a cada persona involucrada, al espacio urbano y a la Tierra, es decir a los niños/niñas como a sus madres que quedan con tiempo/espacio importante para desarrollar sus labores o realizar ocio, etc. actuar frente a proyectos de carácter feministas y ecologistas alternativos como es el nuestro, significa actuar en pro del bienestar de todas y todos.
Deseos y necesidades:

Nuestros deseos y necesidades configuran un enmarañado. Deseamos y necesitamos empoderarnos de manera real. Sin los recursos y apoyos suficientes probablemente no podremos empoderarnos de manera real, ni ayudar a otras en este proceso. 
Sin los recursos y apoyos suficientes probablemente sea imposible trabajar en pro de desarrollar todas las esferas de la vida, necesitamos y deseamos oportunidades óptimas para sostener nuestras vidas, tanto a nivel psicológico como económico, sociocultural, ambiental y por su puesto familiar y eso quiere decir tratar la vida de manera global. Por tanto para poder llevar a cabo este proyecto con niños/niñas, con sus madres en pro de la sostenibilidad de la vida y  en armonía con nuestro medio ambiente natural necesitamos llevar a cabo proyectos ecologistas, feministas y de buen vivir para todas y todos.

Curricula:
Desde la ecología aprendemos a pensar, sentir y actuar en términos de ecosistema e interdependencia. Por eso proponemos crear y dinamizar una escuela como un movimiento social para la sostenibilidad de la vida y acorde a los principios ecologistas y del cuidado del Reducir, Reciclar, Reutilizar.

Cuando hablamos de sostenibilidad de la vida, nos referimos al sostenimiento de las condiciones reales, materiales, subjetivas, simbólicas que permiten vivir y convivir en armonía con la naturaleza. Queremos llevar a cabo una pequeña acción social como revolución de los cuidados para convivir una experiencia justa, equitativo, diversa y con una ética biocéntrica.

El capitalismo heteropatriarcal impone como objetivo vital de trascendencia la autosuficiencia en y a través del mercado, así convivimos como ciudadanos champiñones. Esta caracterización de ciudadano champiñón, es racional y solitario que protagoniza la eficacia, eficiencia y rentabilidad de la economía en el flujo de los mercados. Además, está dentro de una lógica que trabaja para el futuro olvidándose de la vida presente, aquí y ahora. Sabemos que es un espejismo que se mantiene en base a ocultar las interdependencias a otras personas, a los cuidados, a la vida. No queremos ni necesitamos una currícula de esta matriz.

Necesitamos y deseamos una educación para la sostenibilidad como instrumento imprescindible para propiciar un cambio del modelo de mentalidad y praxis. comprender valorar y querer las diferentes formas de ser y estar en el mundo, es decir de todas las formas de vida y existencia reconociéndonos como seres interdependientes.

Una educación que diluya el androcentrismo como única visión del mundo que sitúa al hombre como centro de todas las cosas e invisibilizando a los niños/niñas, como a las mujeres y   sus cuidados, conocimientos, cuerpos, sabidurías, etc. 

Una educación que diluya el antropocentrismo como concepción filosófica que considera al ser humano como centro de todas las cosas y el fin absoluto de la creación.

Una educación no bancaria, que no mantenga un carácter jerárquico ni dicotómico que perpetué la separación y choque entre naturaleza-cultura, hombre-mujer, etc.  

Una escuelita para niños y niñas de carácter feminista y ecologista que pueda anclarse al territorio, a la responsabilidad comunitaria y a los conocimientos situados. Ya que predomina una escuela que restringe fuertemente o deja de lado el papel del territorio, de los conocimientos locales y de la comunidad. Una escuela alternativa que ponga la vida en el centro de la reflexión-acción-investigación. Nuestros niños y niñas han nacido y vivido mayoritariamente en ambientes urbanos que están entre construcciones y asfaltos, accediendo a comida envasada y comprada en grandes cadenas de alimentación. Acostumbrados y acostumbradas a movilizarse en medios motorizados, etc. Por eso y otros motivos no tienen nada fácil la concisión consciente de la interdependencia que exige la vida con la naturaleza. Al colocar la vida en el centro de la reflexión y de la práctica se consigue una comprensión del mundo más acorde con nuestra realidad: somos seres vivos antes que usuarios de telefonía móvil o compradores compulsivos de modas, dependemos del agua, de la tierra, del sol.

Nuestra curricula apuesta por:

·         Reconocer al sol como comienzo de la vida. Preguntarnos cómo y para qué usamos esta energía, hablar de su mal uso, de su despilfarro y de los grandes negocios de su extracción. Distinguir entre la energía endosmótica (la que producimos con nuestro cuerpo) y la exosomática (la que obtenemos por otros medios) y saber cómo ha evolucionado el uso de una y otra.
·         Entender en qué medida somos agua y cuál es el papel del agua en la creación de comunidades humanas, en la geopolítica o en la economía. Conocer los recorridos superficiales y subterráneos de las aguas, los usos que se hacen de ellas y la magnitud de cada uno de estos usos.  Conocer los volúmenes de agua que se emplean en procesos ocultos (refrigeración de centrales nucleares, lavado de minerales…)
  • Estudiar el aire, conocer las partículas tóxicas que contiene en las ciudades y como incide en nuestra salud. Conocer los vientos de la zona, los movimientos de la boina de contaminación sobre nuestras cabezas.
  • Trabajar la tierra, distinguir lo que nace y crece en ella, saber en qué época fructifica cada planta y qué consecuencias tiene forzar la producción con pesticidas y abonos químicos, entre otras.
  • Como animales que somos, aprender el respeto a los animales de otras especies, reconocernos parecidos y diferencias con estos compañeros de viaje. Denunciar la violencia injustificada contra ellos. Seguir el recorrido de las hormigas, de las golondrinas o de las moscas y saber algo de sus necesidades y su vida.
  • Hacer visibles los residuos y su magnitud. Los propios y los ajenos. Conocer su origen, su composición y sus efectos. Conocer las normativas que promueven el uso de envases en beneficio del mercado.
  • Desenmascarar la trampa que supone poner el foco de los residuos únicamente en lo que respecta al reciclaje y no en su reducción y reutilización.
  • Conocer los vertederos de basuras que el norte tiene en el sur.
  • Comprender el metabolismo del propio pueblo o ciudad: trasporte público, organismos públicos, etc.
  • Conocer nuestra huella ecológica, la de nuestro pueblo y demás.
  • Aprender a vivir bien con menos.
  • Equilibrar el tiempo de vida en detrimento de tiempo de mercado laboral y también en las aulas.
También apostamos por:
  • Dar a conocer los nombres y obras de feministas de otras latitudes que han transformado el mundo, generando otras referencias más acordes a la vida real.
  • Espacios coeducativos e intergeneracionales e interculturales para que los niños y niñas puedan vivenciar otras realidades.
  • Prevención y sensibilización ante todo tipo de violencias poniendo énfasis en las patriarcales. a los niños y niñas.
  • Subvertir estereotipos y roles de género con dinámicas de grupo.
  • Cuestionar al amor romántico poniéndolo en relación con otras formas de afecciones a través de transformar cuentos tradicionales.
Por esto, y más, nuestra currícula apuesta por:

·     Rehabilitar espacios vivos, cuidar de las relaciones humanas y no humanas, aprender a atender nuestra red viva y a vivir vidas que valgan la alegría vivirse a través de una pregunta vector: ¿Cómo sostenemos nuestras vidas para buen vivir? El entretejido teórico de escuelita La Tierrosa está hilado por tres lineamientos teóricos que configuran una matriz viva: feminismos latinoamericanos, ecologismos y Buen vivir.
c
    
   Con esto pretendemos movilizar un espacio socioeducativo, para la sostenibilidad de la vida, que favorezca al empoderamiento a 15 mujeres diversas, precarias, desfavorecidas y/o en riesgo de exclusión y a su vez acoja a las hijas e hijos de las mismas mujeres en pro de un espacio de cuidado y educación mediante acciones sensibles al género, ecologistas, y de ciudadanía activa.

Pretensiones accionantes:
  •  Propiciar un espacio de apertura y motivación hacia una experiencia deconstructora y constructora de nuevas subjetividades feministas y ecologistas a los/las niños/niñas.
  •   Disponer de dos espacios interrelacionados de formación feminista y ecologista, para los niños y niñas dotados de un equipo multidisciplinar y los recursos necesarios.
  • Compartir saberes del sur a través de las historias de vida de mujeres latinoamericanas que han contribuido al desarrollo del pensamiento feminista y ecologista para que desde edades tempranas vayan tomando estas perspectivas
  •  Experimentar nuevas formas de relación con la naturaleza para generar alternativas sostenibles frente al androcentrismo a través de huertos urbanos y otras experiencias similares.
  •   Tejer un entramado con organizaciones formales y no formales para trabajar en red en consonancia con la justicia de género, social y ambiental.
  • Realizar evaluaciones antes, durante y después de proyecto.
  •  Sistematizar y difundir públicamente las experiencias sucedidas en el transcurso de la escuelita.
Cronograma:
Se pretende realizar la escuela de verano en los meses de julio y agosto con posible prolongación de la escuela de verano como escuela de acompañamiento escolar.

Espacios:
Hemos solicitado espacio público NaTuria, que es un centro de divulgación y formación sobre medio ambiente urbano y de sostenibilidad del Ayuntamiento de Valencia. Cuenta con 5 espacios para exposiciones, aulas equipadas para realizar talleres y cursos, jardines, un anfiteatro y se encuentra en un lugar privilegiado en pleno cauce de los Jardines del Río Turia.
Nosotras como propuesta solicitamos la apertura de este espacio público para llevar a cabo la escuela de verano de lunes a viernes de 15:00h a 20:00h los meses de julio y agosto. Y para llevar a cabo la escuela durante el año lectivo, de lunes a viernes de 16:00h 20:00h.

si estas interesado/a contactanos:

TierRosas. Colectiva feminista

627 294 402- 660 321 092 - 648 764 065

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario